A continuación te presentamos una breve exposición sobre la manera como están regulados algunos de los permisos que solicitan los trabajadores en los casos de enfermedad:

Ausencias del trabajador por causa de enfermedad:

La Ley Orgánica del Trabajo (LOT) establece en su artículo 102, literal f) que será causa justificada de despido del trabajador: “…la inasistencia injustificada al trabajo durante tres (3) días hábiles en el período de un mes…”. Ahora bien, el párrafo único del mencionado literal señala también que “… la enfermedad del trabajador se considerará causa justificada de inasistencia al trabajo…”. En este último caso, el trabajador debe notificar al patrono de la causa que lo imposibilita para asistir al trabajo, siempre que no exista circunstancia que le impida realizar tal notificación.

Conforme a la norma antes explicada, la enfermedad de un trabajador se estima como justo motivo de inasistencia al trabajo, debiendo el trabajador notificar al patrono su inasistencia y evidenciar esta situación a través del correspondiente justificativo o certificado médico.

En este orden de ideas,  no es optativo para el patrono otorgar o no permisos por causa de enfermedad o regular tales permisos; si el trabajador notifica al patrono que se ausentará del trabajo por causa de enfermedad comprobada, tal inasistencia no es causal de despido justificado por parte del patrono.

Ahora bien, ¿Qué ocurre durante el tiempo en el que el trabajador está enfermo? Conforme al artículo 94, literales a) y b) de la mencionada Ley Orgánica del Trabajo  las enfermedades profesionales o no profesionales, que le impidan al trabajador prestar su servicio, son causas de suspensión de la relación del trabajo, siempre que no excedan de 12 meses. Es decir durante el plazo de la enfermedad, siempre que no exceda del mencionado plazo, la relación laboral se suspende y la consecuencia de ello es que el trabajador no está obligado a prestar el servicio ni  el patrono a pagar el salario (artículo 95 ejusdem) pero el patrono no puede despedir al trabajador durante el período de suspensión y debe reintégralo a su puesto de trabajo una vez finalizada la enfermedad que causo la suspensión en las mismas condiciones existentes antes de iniciada aquella.

Durante el plazo de la enfermedad, al igual que para el caso de maternidad, se establece una prestación compensatoria para el trabajador amparada en el Régimen del Seguro Social.